martes, 9 de septiembre de 2014

Warcraft III - Campaña de los Orcos

La Invasión de Kalimdor

Capítulo uno
Tierra a la vista
Siguiendo las indicaciones del misterioso profeta, Thrall guió a la Horda a través del peligroso Gran Mar. Ahora, después de semanas de travesía por furiosos mares, la Horda orca ha desembarcado en las salvajes costas de Kalimdor. Con los barcos que habían robado hundidos y destrozados, los orcos se aventuran tierra adentro, desconfiando de los peligros invisibles que acechan entre los peñascos de esa tierra desolada...

-"Jefe, nuestra nave ha sufrido serios daños al atravesar la terrible vorágine. Ha quedado inservible." - grunt
-"Ya lo sé. ¿Podemos confirmar nuestra posición? ¿Es eso Kalimdor?" - Thrall
-"Hemos viajado siempre hacia el oeste, como ordenasteis. Debería serlo." - grunt
-"Muy bien. ¿Algún rastro de Grom Hellscream o de las otras naves?" - Thrall
-"No, jefe. No desde que nos separamos." - grunt
-"Hmm. Preparaos para desembarcar. Si nuestros compañeros han logrado llegar hasta aquí, deberíamos encontrarlos en la costa." - Thrall

Thrall se adentra en esas tierras desconocidas y se encuentra a unos hombres-toro luchando contra unos hombres-caballo.
-"Soy Cairne, jefe de los Bloodhoof Tauren. Vosotros, pieles verdes, combatís con ferocidad y valor. Me intrigáis." - Cairne Bloodhoof
-"Yo soy Thrall y estos son mis hermanos, los orcos. Hemos venido en busca del destino que nos fue prometido." - Thrall
-"¿En busca del destino? Hmm. Con el tiempo será él quien os encontrará a vosotros, joven. Sin embargo, hay un Oráculo a lo lejos, hacia el norte, que quizás pueda..." - Cairne Bloodhoof
-"¿Hacia el norte? Precisamente hay un ejército de hombres-caballo marchando hacia el norte." - Thrall
-"¿Qué? ¡No! ¡Mi pueblo está en peligro!" - Cairne Bloodhoof

Cairne Bloodhoof















Thrall sigue a Cairne hasta su campamento y le ayuda a defenderlo del ataque centauro.
-"Vuestra tribu está a salvo, anciano." - Thrall
-"Gracias a ti, joven jefe. Pero los centauros ahuyentaron toda la caza de esta región y no puedo permitir que mi gente muera de hambre. No tardaremos en tener que dirigirnos al norte, hacia las verdes praderas de Mulgore." - Cairne Bloodhoof
-"Y teméis que los merodeadores os tomen la delantera." - Thrall
-"Sí. La velocidad de los demonios en el llano no puede igualarse." - Cairne Bloodhoof
-"Bueno, si nos decís cómo llegar al Oráculo del que nos habéis hablado, mis hermanos y yo os escoltaremos en vuestra marcha." - Thrall
-"Tú y tu pueblo me intrigáis, joven Thrall. Estaremos encantados de que os unáis a nosotros." - Cairne Bloodhoof

Capítulo dos
La larga marcha
Dos días después, en las desoladas Planicies...

-"Esta tierra es agreste y hermosa, muy parecida al lugar del que procede mi pueblo." - Thrall
-"Sí. Los Tauren siempre hemos sentido un gran respeto por los trabajos de la Madre Tierra. Hay destinos asaz peores que el de vivir libremente en las llanuras, joven jefe." - Cairne Bloodhoof
-"Quizás. Pero mi gente merece una tierra que sea suya, Cairne." - Thrall
-"Jefe, ¡hemos avistado una tropa de merodeadores que viene hacia nosotros!" - grunt
-"Cairne, los kodos están exhaustos y deben descansar. ¿Por qué no os quedáis aquí y protegéis la caravana mientras nosotros buscamos un oasis adecuado?" - Thrall
-"¡Ja! No necesitas andarte con tantos miramientos, chico. Seré viejo, pero no inútil." - Cairne Bloodhoof

Kodo










-"¡Cairne! ¡La caravana no conseguirá llegar a tiempo!" - Thrall
-"¡Deja que la furia de la Madre Tierra se encargue de esos desgraciados como se merecen!" - Cairne Bloodhoof
Cairne golpea el suelo, creando un sismo que destruye las rocas del desfiladero e impide el paso al ejército de centauros que se aproximaba.
-"No volverán a molestarnos. Y tú, joven jefe, eres libre de continuar tu camino." - Cairne Bloodhoof
-"Hacia el Oráculo. ¿Qué es?" - Thrall
-"La leyenda cuenta que vio los hilos del destino mientras la Madre Tierra los tejía. Sólo él puede mostrarte tu destino." - Cairne Bloodhoof
-"¿Dónde puedo encontrarlo?" - Thrall
-"Hacia el norte, a lo lejos, cerca de la sombría base del Monte Hyjal, yace el Pico Stonetalon. Encontrarás el Oráculo en el valle de Peak. Enviaré a mis mejores kodos para que te ayuden en tu viaje." - Cairne Bloodhoof
-"Gracias, Cairne. No os olvidaré." - Thrall
-"Ve con honor, joven jefe. Que la Madre Tierra te sonría." - Cairne Bloodhoof

Las ruinas de Lordaeron
Mientras tanto... en Lordaeron, la Legión de Fuego comienza su invasión...

-"¡Saludos, poderoso Mannoroth! ¿Cómo va la invasión?" - Tichondrius
-"¡Bah! Estos humanos endebles no oponen una verdadera resistencia." - Mannoroth
-"Entonces, el Azote hizo bien su trabajo... A diferencia de otros que no nombraré." - Tichondrius
-"No te rías de mí, Señor del terror. Soy consciente del fracaso de los orcos. Cuando les encuentre, yo mismo me encargaré de su castigo..." - Mannoroth
-"Sí, de hecho, por eso he venido. He pensado que querrías saber que los orcos ya no están aquí." - Tichondrius
-"¿Qué? ¿Estás seguro?" - Mannoroth
-"Como no lo he estado nunca, Mannoroth. Al menos, mis agentes son siempre fiables. Me han dicho que los orcos han tomado tierra en Kalimdor." - Tichondrius
-"¿Kalimdor? ¿Pero qué podrían...? ¡Bah! ¡Los orcos son míos por derecho y los reclamaré dondequiera que se escondan!" - Mannoroth
-"Y tú eres mío, Mannoroth. Harías bien en recordarlo. Observaremos a esos orcos rebeldes y esperaremos. A pesar de su fracaso, todavía pueden sernos útiles." - Archimonde

Mannoroth












Capítulo tres
El lamento de los Warsong
Cinco días más tarde, cerca de la base de las Montañas Stonetalon...

-"Jefe, hace una semana que avanzamos por este páramo sin hacer nada más que luchar contra centauros y hombres-cerdo. ¡Necesitamos enemigos de verdad para poner a prueba nuestro temple!" - grunt
-"Sí, el aburrimiento y este sol abrasador nos han puesto a todos nerviosos. Pero tenemos que seguir adelante. Todo se aclarará cuando encontremos el Oráculo." - Thrall
-"Como digáis, Jefe. ¡Mirad! Es el clan de los Warsong... ¡Y están luchando contra los humanos!" - grunt
-"¿Qué? ¡Lok-Tar, guerreros! ¡Hellscream necesita ayuda!" - Thrall
-"¡Malditos orcos! ¡Cómo osáis seguirnos a esta tierra!" - archimago
-"¡Reserva tu aliento, humano! ¡Lo necesitarás para gritar cuando empiece a arrancarte las extremidades!" - Grom Hellscream

Thrall y Grom destruyen todos los campamentos humanos y se hacen con un par de dirigibles goblin.
-"Con estos podemos llegar al Pico Stonetalon por la mañana." - Thrall
-"Un verdadero guerrero sencillamente tomaría el paso quitándoselo a los humanos." - Grom Hellscream
-"¿Has perdido lo poco que te quedaba de cerebro, Grom? ¡Te di una orden directa! ¡Dejar tranquilos a los humanos! ¿Qué demonios te pasa?" - Thrall
-"¡No me sermonees, cachorrillo! ¡Esos desgraciados merecían morir! ¿No lo sientes, Thrall? Es como en los viejos tiempos... Los demonios están cerca..." - Grom Hellscream
-"No sé qué os ha pasado a ti y a tus hombres, pero esta sed de sangre es un problema que no puedo permitirme." - Thrall
-"Lo siento, Thrall... Tienes razón. Yo... Yo puedo controlarlo." - Grom Hellscream
-"No puedo arriesgarme, Grom. Lleva a tu clan al bosque del norte y construye un asentamiento. Iré a vuestro encuentro cuando haya encontrado el Oráculo." - Thrall

Capítulo Cuatro
Los Espíritus de Ashenvale
Dos días después, en las fronteras del bosque de Ashenvale...

-"¡Maldito sea Thrall por despacharnos! ¡Prefiere usar a sus mejores guerreros para hacer manualidades! Sin mí estará perdido." - Grom Hellscream
-"Jefe, hay algo raro en estos bosques. Hay demasiado silencio... Casi parece que nos estén observando." - orco Warsong
-"¿Acaso os dan miedo los espíritus? Aquí no hay nada más que árboles viejos y sombra." - Grom Hellscream
De repente se oyen unas voces provenientes del bosque.
-"¿Has oído eso? ¡Este lugar está encantado! No temo a ningún enemigo vivo, ¡pero mi hacha no puede hendirse en espíritus sin carne!" - orco Warsong
-"¡Cierra la boca y vuelve al trabajo! El nuevo asentamiento del Jefe requerirá mucha madera. ¡Hay que despejar esta sección del bosque!" - Grom Hellscream

Entonces les empiezan a atacar unas elfas, pero distintas a los elfos ya conocidos, porque éstas son más altas y fuertes.
Finalmente Grom consigue exterminar a las elfas y preparar el asentamiento adecuadamente.

La sangre de Mannoroth
Esa misma tarde, cerca del Claro de Luna de Cenarius...

-"El bosque de Ashenvale... Después de diez mil años, ¡todavía reconozco este lugar maldito! Es el valle de nuestro antiguo enemigo, el semidiós de los elfos nocturnos, Cenarius." - Mannoroth
-"Sí, Lord Archimonde exige que Cenarius sea destruido antes de que iniciemos la invasión de Kalimdor." - Tichondrius
-"Me encantaría poder volver a enfrentarme a él en combate, pero es astuto y rara vez se pone al descubierto." - Mannoroth
-"Por fatídico que suene, tus queridos orcos saquearon estos bosques hace poco y han provocado su ira. Lord Archimonde y yo creemos que los orcos son capaces de matar a Cenarius por nosotros." - Tichondrius
-"No tendrían muchas posibilidades contra Cenarius. Si la memoria no me falla, sus poderes eran extraordinarios." - Mannoroth
-"Sí, pero también lo son los tuyos. El Pacto de sangre que sellaste con los orcos hace tiempo todavía te une a ellos. Sólo necesitas recargar su energía..." - Tichondrius
-"¿Qué estás sugiriendo, Señor del terror?" - Mannoroth
-"Derrama tu sangre ardiente en esta fuente. Su corrupción atraerá a los orcos hacia ella... Y en cuanto hayan probado tu sangre de nuevo, ¡serán imparables!" - Tichondrius
Mannoroth tiñe la fuente con su sangre.
-"Ja ja ja ja ja..." - Mannoroth

Capítulo Cinco
El Cazador de sombras
A la mañana siguiente, en los sombríos bosques de Ashenvale.

-"¿Quién osa profanar esta antigua tierra? ¿Quién osa desafiar la ira de Cenarius y de los Elfos nocturnos?" - Cenarius
Con un geste de la mano, Cenarius da vida a los árboles, que empiezan a atacar a los orcos.
-"¡El bosque está cobrando vida! ¡Nos atacan!" - orco Warsong
-"¡Que empiece la batalla!" - Cenarius

Cenarius















Cuando los elfos nocturnos consiguen reducir el número de campamentos orcos a uno, Cenarius hace crecer de nuevo todos los árboles que habían sido talados.
-"Ahora, guerreros míos. ¡Expulsad a esas bestias de la naturaleza! ¡Yo velaré por vosotros desde el bosque!" - Cenarius

Un curandero nota una presencia mágica en el bosque así que los orcos se dirigen hacia la fuente.
-"De la fuente emana un gran poder, ¡pero huelo el hedor de una maldición demoníaca en ella!" - curandero
-"¡Yo ya estoy maldito! Si tengo que beber de esta agua para derrotar a Cenarius, lo haré." - Grom Hellscream
-"¡No! ¡Eso se opone a todo lo que nos ha enseñado el Jefe! ¡No podemos permitir que la furia nos venza de nuevo!" - orco Warsong
-"No, guerrero. ¡Tenemos que acogerla como jamás lo hemos hecho! Tenemos que convertirnos en los objetos de destrucción que estábamos destinados a ser!" - Grom Hellscream
Los orcos beben de la fuente, y de repente su tamaño aumenta y su piel se vuelve roja.
-"¡Sí! ¡Siento de nuevo el poder! ¡Adelante, mis guerreros! ¡Bebed de las aguas oscuras y os sentiréis renacer!" - Grom Hellscream

Grom y sus orcos consiguen matar a Cenarius.
-"Hola de nuevo, Grommash." - Mannoroth
-"¡Mannoroth! ... no es posible... - Grom Hellscream
-"He venido a llevaros a ti y a tus hermanos de vuelta al redil. Aunque vosotros los orcos le habéis fallado antes a la Legión de Fuego, ¡nos serviréis una vez más!" - Mannoroth
-"¡No!... ¡Somos libres!" - Grom Hellscream
-"Estúpida y patética criatura... Yo soy la ira de tu corazón. Yo soy la furia de tus pensamientos. Sólo yo os di el poder de traer el caos a este mundo... Y eso es lo que haréis, ¡por el vacío infinito!" - Mannoroth

Capítulo Seis
Donde sólo los Wyverns se aventuran
En ese mismo momento, cerca de la base del Pico Stonetalon...

-"Jefe, hemos explorado la cumbre como ordenasteis. Los humanos han asentado sus fortificaciones por todo el camino que lleva a la cumbre." - explorador orco
-"¿Qué estarán tramando? Si están buscando pelea, ¡han tenido muchísimas oportunidades antes de esta!" - Thrall
-"Ish-ne-alo por-ah, joven Jefe!" - Cairne Bloodhoof
-"¡Cairne! ¿Qué hacéis vosotros aquí?" - Thrall
-"Nuestra deuda con los orcos sólo puede saldarse con sangre. Hemos venido a ayudaros para que lleguéis hasta el Oráculo. Pero parece que esos pieles rosas cubiertos de metal van a darnos problemas." - Cairne Bloodhoof
-"Esos pieles rosas se llaman humanos. Son nuestros enemigos del otro lado del mar. Parece que su propósito es mantenernos alejados de la cumbre." - Thrall
-"Hmm. La sabiduría del Oráculo pertenece a todos. Quizás los Wyverns que viven cerca puedan sernos útiles. ¡No les gustan los intrusos hostiles!" - Cairne Bloodhoof

-"¡Las harpías han esclavizado a los wyverns!" - Cairne Bloodhoof
-"Cuidado, viejo insensato... ¡El Pico Stonetalon es nuestro! ¡Ni esos brutos ni los humanos dejarán este lugar con vida! ¡Atacad, hermanas!" - Reina Harpía


Harpía
Wyvern












Thrall y Cairne consiguen derrotar a las Harpías y liberar a los wyverns.
-"Ya está. Estas bestias orgullosas nos ayudarán a alcanzar la cima." - Cairne Bloodhoof

Por fin consiguen llegar a la cima y destruir el campamento humano. A lo lejos ven a Jaina Proudmoore entrar en una cueva.
-"Un momento, Jefe." - Cairne Bloodhoof
-"Esa es la joven hechicera de la que me habló Grom. Parece que también está buscando el Oráculo." - Thrall
-"Sé prudente, joven, esa cueva es el lugar perfecto para una emboscada." - Cairne Bloodhoof
-"No os preocupéis, Cairne. Me he criado con los humanos. Conozco sus trucos y estratagemas. No permitiré que me impidan llegar al Oráculo." - Thrall

Capítulo siete
El Oráculo
Veinte minutos más tarde, en el interior de las cuevas del Pico Stonetalon.

-"El camino se divide en diferentes direcciones." - Cairne Bloodhoof
-"Cualquiera de esas cavernas podría extenderse millas y millas. ¿Y si nos dividiéramos?" - Thrall
-"Muy bien. Ten cuidado, joven. Nadie sabe qué antiguas criaturas yacen en las profundidades de las montañas." - Cairne Bloodhoof
-"Lo tendré, Cairne. ¡Buena suerte!" - Thrall

Finalmente Thrall y Cairne se reúnen y consiguen llegar hasta el Oráculo.
-"¡Orcos! ¡Sabía que nos estaban siguiendo! ¡En guardia!" - Jaina Proudmoore
-"¡Deteneos! ¡Que no haya violencia en este lugar!" - el Profeta
-"Esa voz... No eres el Oráculo... ¡Eres el Profeta!" - Thrall
-"Muy agudo, hijo de Durotan. Yo soy el Profeta. Y ahora que os he atraído a todos aquí, ¡os revelaré lo que os reserva el destino!" - el Profeta
-"¿Qué demonios ocurre aquí?" - Thrall
-"Thrall, esta es Jaina Proudmoore, líder de los supervivientes de Lordaeron." - el Profeta
-"¿Supervivientes? ¿De qué estás hablando?" - Thrall
-"¡La invasión de la Legión de Fuego ya ha empezado! ¡Lordaeron ha caído y ahora los demonios vienen a invadir Kalimdor! Sólo conseguiréis salvar este mundo de las llamas juntos, unidos contra la sombra." - el Profeta
-"¿Unirnos a ellos? ¿Estás loco?" - Jaina Proudmoore
-"¿Has oído algo de lo que he dicho? ¡La Legión viene a deshacer la historia y a acabar con toda forma de vida! Thrall, tu amigo Hellscream ya ha caído bajo la influencia de los demonios. Dentro de poco, ¡él y toda tu raza estarán perdidos para siempre!" - el Profeta
-"No... ¡Antes morir que permitir que ocurra!" - Thrall
-"¡Entonces tienes que rescatarlo inmediatamente! Él es la llave del destino que te prometí. Sin embargo, necesitarás ayuda." - el Profeta
-"¡Un momento! ¡Esto es de locos! No pretenderás que yo..." - Jaina Proudmoore
-"El destino está próximo, joven hechicera. Ha llegado el momento de elegir. Por el destino de todos los que viven, la humanidad tiene que unir sus fuerzas a la Horda." - el Profeta

Capítulo Ocho
Que te lleven los demonios
Tres días después, cerca del borde de las planicies...

-"Si el Profeta tenía razón, el campamento de los Warsong está justo en la cima. Tenemos que prepararnos para la batalla." - Cairne Bloodhoof
-"Lo sé, Cairne. Sólo que nunca pensé que viviría para ver el día en que tuviera que combatir contra mi propio pueblo." - Thrall
-"Ten presente una cosa, Thrall: con esta Gema del Alma puedes capturar el espíritu de tu amigo Hellscream sin hacerle daño. Pero tienes que traerlo de vuelta a mi base inmediatamente para que podamos liberar a Grom del control del demonio." - Jaina Proudmoore
-"Yo... Le agradezco su ayuda, señorita Proudmoore. Otro día que nunca pensé que fuera a ver." - Thrall
-"Ya somos dos. Volveré a mi base y te ayudaré en todo lo que pueda. Buena suerte... caballeros." - Jaina Proudmoore
-"Los espíritus rugen de furia a tu alrededor, joven Jefe. Pueden sentir tu angustia... tu pena." - Cairne Bloodhoof
-"Hellscream es como un hermano para mí, Cairne. Pero él y su clan han caído bajo la influencia de los demonios. Si no puedo salvarle, mi pueblo será condenado para toda la eternidad." - Thrall

-"¡Thrall, los cielos están ardiendo!" - Jaina Proudmoore
-"¡Esto no es una tormenta natural! Benditos antepasados... ¡Agarraos!" - Thrall
Del cielo comienzan a caer Infernales.
-"¡Seguid luchando, guerreros! ¡Tenemos que llegar a Hellscream antes de que sea demasiado tarde!" - Thrall

-"¡Grom! ¡Tienes que venir conmigo!" - Thrall
-"¿Y dónde me llevarías, chico? ¡Es destino se acerca! Ahora nuestro Señor es Lord Mannoroth." - Grom Hellscream
-"¿Quién? ¡Estás hablando sin pensar!" - Thrall
-"Ah, Thrall. Siempre creíste que los demonios habían corrompido nuestra raza, pero eso es una verdad a medias. Nosotros nos entregamos voluntariamente a Draenor. Los otros jefes y yo... bebimos la sangre de Mannoroth, Thrall. ¡Nosotros provocamos nuestra maldición!" - Grom Hellscream
-"¿Le hiciste esto... a nuestra gente... conscientemente? ¡Aaajjj!" - Thrall

Finalmente Thrall captura a Grom y le lleva hasta el campamento de los humanos. Allí los hechiceros consiguen exterminar hasta el último rastro de corrupción en sus venas.
-"¿Grom?" - Thrall
-"Thrall... Ahora lo veo todo claro. Lo siento... Lo siento mucho..." - Grom Hellscream
-"¡Al infierno con tus disculpas! ¡Ahora lo que necesito es que me ayudes a salvar a nuestra gente!" - Thrall
-"Mannoroth... Tenemos que enfrentarnos a Mannoroth en el cañón." - Grom Hellscream
-"Vamos allá, entonces. No quisiera hacer esperar a ese cabrón." - Thrall

La muerte de Hellscream
Thrall y Grom llegan al cañón.
-"Muy predecible. Sabía que vendrías. Y veo que has traído al poderoso Hellscream... Su sangre es mía, como todo lo vuestro, raza de malnacidos." - Mannoroth
Thrall, con un grito de furia, golpea el suelo con su martillo, y lo lanza contra Mannoroth. No obstante, éste lo bloquea con su ala.
-"Un digno esfuerzo, pero inútil." - Mannoroth
Entonces éste carga contra los orcos, y golpea el suelo con su lanza. Thrall sale disparado y se estrella contra la pared del cañón.
-"El chico creía que podrías ser salvado, pero no sabía lo que hay en el fondo de tu alma. Cuando en tu corazón, ya sabes, somos iguales." - Mannoroth
Grom lleno de ira, carga contra él. Mannoroth intenta bloquearle el ataque, pero el golpe de Grom tiene tanta fuerza que su lanza se parte en dos y le clava el hacha en su pecho. Mannoroth estalla en un explosión de fuego, y Grom cae al suelo del impacto. Entonces, Thrall malherido, se le acerca.
-"Thrall, la bruma de la sangre se ha levantado. El cuerpo se enfría, el fuego del demonio se ha quemado en mis venas... Me he liberado..." - Grom Hellscream
-"No, viejo amigo... Nos has liberado a todos." - Thrall
Y Thrall suelta un grito de lamento tras el último suspiro de su amigo.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Warcraft III - Campaña de los Muertos Vivientes

La Senda de los Malditos

Capítulo uno
A través de las cenizas
La plaga de muertos vivientes del Rey Lich se ha extendido por la Capital y ha llegado a las afueras de Lordaeron. Horrorizadas y desalentadas por la pérdida de su amado rey, las fuerzas de Lordaeron fueron dispersadas por los voraces guerreros muertos vivientes. Ahora de Lordaeron no queda más que una sombra de su antigua gloria y el Príncipe Arthas sigue sin aparecer...

Arthas aparece de la nada.
-"¿¡Qué especie de truco es este!?" - Arthas
Entonces ve una figura a lo lejos.
-"¡Mal'Ganis! No sé cómo has sobrevivido, pero te voy a..." - Arthas
-"Cálmate, Príncipe Arthas. Soy Tichondrius. Como Mal'Ganis, soy un Señor del terror, pero no soy tu enemigo. En realidad, he venido a felicitarte." - Tichondrius
-"¿A felicitarme?" - Arthas
-"Al asesinar a tu propio padre y entregar esta tierra al Azote, has superado tu primera prueba. El Rey Lich está satisfecho de tu... entusiasmo." - Tichondrius
-"Ya. En su nombre he condenado todo y a todos los que siempre he querido... Y sigo sin sentir remordimientos. Ni vergüenza. Ni piedad..." - Arthas
-"La espada rúnica que llevas fue forjada por el Rey Lich y dotada del poder de robar almas. La tuya fue la primera que reclamó." - Tichondrius
-"Entonces tendré que arreglármelas sin ella. ¿Cuál es la voluntad del Rey Lich?" - Arthas
-"El Culto de los Malditos debe reunirse de nuevo. Muchos de los Acólitos se han estado escondiendo entre la población. Una vez los hayas reunido, te daré más instrucciones." - Tichondrius

Arthas Caballero de la Muerte
Tichondrius















-"Buen trabajo, Caballero de la Muerte. El culto está casi reunido." - Tichondrius
-"Lordaeron está reducido a cenizas. ¿De qué nos sirven estos sectarios ahora?" - Arthas
-"Te ayudarán en tu próximo cometido." - Tichondrius
-"¿Y cuál es?" - Arthas
-"Irás a Andorhal y recuperarás los restos del antiguo señor de los Acólitos: el Nigromante, Kel'Thuzad" - Tichondrius

Capítulo dos
Levantando a los muertos
A la mañana siguiente, en los alrededores de Andorhal...

Arthas ve a lo lejos unos carros de despojos.
-"¿Qué demonios es eso?" - Arthas
-"Este burdo artilugio te servirá para transportar los restos de nuestro amo." - acólito
-"¿Y no podéis sencillamente levantar los restos cuando los encontremos?" - Arthas
-"Perdonad Señor, pero un ser del poder de Kel'Thuzad sólo puede ser reanimado en un lugar en el que converjan poderosas energías terrestres, y en esta tierra no hay tal lugar." - acólito
-"Muy bien, entonces. Pongámonos en marcha." - Arthas

Arthas llega hasta el cementerio donde están los restos de Kel'Thuzad.
-"Venid conmigo, Nigromante. Los poderes a los que una vez servisteis os necesitan de nuevo." - Arthas
-"Te dije que... mi muerte no cambiaba nada..." - Kel'Thuzad
-"Qué demo... ¿ahora oigo fantasmas?" - Arthas
-"Soy yo, Kel'Thuzad... No me equivocaba contigo... Príncipe Arthas." - Kel'Thuzad
-"Te has tomado tu tiempo, ¿eh? Estos restos están muy descompuestos. No sobrevivirán a un viaje hasta Quel'Thalas." - Tichondrius
-"¿Quel'Thalas?" - Arthas
-"Sí. Sólo la energía del Pozo del Sol de los Altos Elfos puede devolverle la vida a Kel'Thuzad." - Tichondrius
-"¿Qué hay que hacer entonces?" - Arthas
-"Tienes que robar una urna muy especial que está custodiada por los Paladines. Coloca los restos del Nigromante en ella y así estarán bien protegidos para el viaje." - Tichondrius
-"Como desees." - Arthas

Arthas atraviesa el campamento de los Paladines y llega hasta el último de ellos.
-"Tu padre gobernó esta tierra durante setenta años y tú la has reducido a cenizas en unos pocos días." - Uther the Lightbringer
-"Realmente dramático, Uther. Dame la urna y me aseguraré de que tu muerte sea rápida." - Arthas
-"La urna contiene las cenizas de tu padre, Arthas. ¿Acaso querías orinar sobre ellas por última vez antes de dejar que su reino se pudriera?" - Uther the Lightbringer
-"No sabía lo que contenía. Y tampoco es que me importe. De una forma u otra cogeré lo que he venido a buscar." - Arthas
Arthas mata a Uther.
-"Un trabajo excelente. Ahora tu viaje a Quel'Thalas puede empezar." - Tichondrius
-"¡No le digas nada! Sólo tú puedes oírme... Debes desconfiar de... los Señores del terror. ¡Son los carceleros... del Rey Lich! Te lo contaré todo... cuando vuelva a caminar por este mundo." - Kel'Thuzad

El Consejo de los Señores del terror
Mientras tanto, en la Ciudadela del Señor del terror, en algún lugar del Averno Astral...

-"¿Procede todo como estaba previsto, Tichondrius? Lord Archimonde exige un informe sobre el Azote." - Anetheron
-"El joven Caballero de la Muerte del Rey Lich lo está haciendo todo bien... Casi demasiado. Empiezo a preguntarme si Ner'zhul tiene más proyectos para este nuevo campeón..." - Tichondrius
-"El humano no significa nada a largo plazo. Ner'zhul no osaría echar a perder nuestros esfuerzos ahora." - Mephistroth
-"Nuestra única preocupación es que el Azote lleve a cabo aquello para lo que fue creado. ¡Archimonde querrá nuestras cabezas si no mantenemos esta situación bajo control!" - Anetheron
-"Créeme, hermano, ¡ni el Rey Lich ni sus lacayos muertos vivientes pondrán en peligro el regreso de la Legión!" - Tichondrius
-"Encárgate de que así sea. Lord Archimonde no tiene mucha paciencia con los que fracasan." - Anetheron


Anetheron,
Mephistroth
Anetheron Tichondrius Mephistroth
















Capítulo tres
En el Reino Eterno
Seis días más tarde, cerca de las fronteras arboladas de Quel'Thalas...

-"Ah, maravillosa, eterna Quel'Thalas. No había estado aquí desde que era niño." - Arthas
-"Ten cuidado... los elfos pueden estar... al acecho." - Kel'Thuzad
-"Esos elfos debiluchos no me preocupan, Nigromante. Nuestras fuerzas crecen con cada enemigo que matamos." - Arthas
-"No seas demasiado... confiado... Caballero de la Muerte. Los elfos... no deben tomarse nunca a la ligera." - Kel'Thuzad
-"Veremos. Traed aquí al prisionero." - Arthas
Se acerca un elfo prisionero.
-"¿Dónde está la entrada a tu tierra, elfo?" - Arthas
-"No entraréis jamás en Quel'Thalas, Príncipe caído. Los propios bosques protegen nuestras fronteras. Y la Puerta Elfa encantada protege nuestra capital." - sacerdote
-"Vuestras preciosas puertas no me detendrán, como tampoco lo harán esos árboles, pequeño elfo. ¡Traedme los Carros de Despojos! Haremos nuestra propia puerta." - Arthas
-"Las energías... de este lugar... son fuertes. ¡Matad a los elfos! ¡Arrasad sus construcciones! Esta ubicación... es perfecta... para construir tu base." - Kel'Thuzad
-"Será un placer." - Arthas
-"¡Se acercan los muertos vivientes! ¡Alertad a los guardias!" - alta elfa arquera

Los muertos vivientes destruyen el campamento y la Puerta Elfa.
-"¡Shindu fallah Na! ¡Retroceded a la segunda Puerta! ¡Retirada!" - Sylvanas Windrunner
-"¡La Puerta Elfa ha caído! ¡Adelante, guerreros! ¡Hacia la victoria!" - Arthas

Sylvanas Windrunner















Capítulo cuatro
La llave de las Tres Lunas
Algo más tarde, al otro lado de la Puerta Elfa en ruinas...

-"¡Retroceded hasta los árboles! Has logrado atravesar esta puerta, maldito carnicero, pero no lograrás atravesar la segunda. La Puerta Interior de Silvermoon sólo puede abrirse con una llave especial... ¡Y no la obtendrás jamás!" - Sylvanas Windrunner
-"Estás perdiendo el tiempo, mujer. No puedes evitar lo inevitable." - Arthas
-"¿Crees que estoy escapando de ti? Por lo visto nunca has combatido contra elfos." - Sylvanas Windrunner
Sylvanas destruye el puente tras cruzarlo para impedir el paso a los muertos vivientes.
-"¡Maldita sea esa mujer! ¡Tenemos que encontrar una forma de cruzar el río!" - Arthas

Gracias a los dirigibles goblin, Arthas consigue cruzar el río y se hace con la llave.
-"¡Por fin! ¡Se han abierto las puertas! ¡En cuanto nos hayamos ocupado de Sylvanas el reino interior será nuestro!" - Arthas
-"¡Malditos seáis, monstruos! ¿Qué hay que hacer para echaros de aquí?" - Sylvanas Windrunner
-"Esa mujer está empezando a irritarme... Y mucho..." - Arthas

Capítulo cinco
La caída de Silvermoon
Algo después, en las afueras de la capital elfa de Silvermoon...

-"Hasta ahora lo has hecho bien. Pero ahora tienes ante ti la prueba verdadera." - Tichondrius
-"Me preguntaba cuándo aparecerías." - Arthas
-"Estoy aquí para asegurarme de que tú haces tu trabajo, pequeño humano. No para hacerlo por ti." - Tichondrius
-"Llegaré al Pozo del Sol por mi cuenta, Señor del Terror." - Arthas
-"Ten cuidado, es una fuente de energía mística de la que los elfos obtienen sus poderes inmortales. No la cederán con facilidad." - Tichondrius
Tichondrius se marcha.
-"¿Crees que sospecha que me has estado ayudando, Nigromante?" - Arthas
-"Estoy seguro de que sospecha algo. Es su naturaleza pensar en lo peor. Ahora, ármate de valor. Se acerca la hora de mi renacimiento." - Kel'Thuzad

Arthas y sus muertos vivientes destruyen el campamento elfo y acorralan a Sylvanas
-"Admiro tu valor, elfa... pero se acabó la caza." - Arthas
-"En ese caso, resistiré aquí, carnicero. Anar'alah belore." - Sylvanas Windrunner
Arthas derrota a Sylvanas.
-"¡Acaba ya! Merezco... una muerte limpia." - Sylvanas Windrunner
-"Con todo lo que me has hecho pasar, mujer, la última cosa que te daré será la paz de la muerte." - Arthas
-"No... ¡no osarás hacerlo!" - Sylvanas Windrunner
Arthas convierte a Sylvanas en una muerta viviente a sus órdenes.

Sylvanas Windrunner














-"Ciudadanos de Silvermoon: os he dado muchas oportunidades de rendiros, pero las habéis rechazado tercamente. Sabed que hoy presenciaréis el fin de toda vuestra raza. Y de vuestra antigua herencia. ¡La Muerte en persona ha venido a reclamar la casa alta de los elfos! ¡Levántate, Kel'Thuzad, y sirve al Rey Lich una vez más!" - Arthas
Arthas tira los restos de Kel'Thuzad al Pozo del Sol.
-"He renacido, ¡tal y como me fue prometido! ¡El Rey Lich me ha concedido la vida eterna!" - Kel'Thuzad
-"Yo he cumplido mi parte de trato, Lich. ¿Ahora estás listo para hablarme de los Señores del terror?" - Arthas
-"Por supuesto. Pero no aquí... Tienen ojos y oídos por todas partes. Hablaremos en un lugar seguro." - Kel'Thuzad

La Revelación
Tres días después, en algún lugar de los glaciales picos de las Montañas Alterac...

-"¿Así que no estás enfadado porque te maté aquella vez?" - Arthas
-"No seas tonto. El Rey Lich me dijo cómo iba a acabar nuestro encuentro." - Kel'Thuzad
-"¿El Rey Lich sabía que yo te mataría?" - Arthas
-"Claro. Él te eligió como su defensor mucho antes de que el Azote empezara siquiera." - Kel'Thuzad
-"Si sabe tantas cosas, ¿cómo es posible que los Señores del terror lo controlen como lo hacen?" - Arthas
-"Son agentes de aquellos que crearon a nuestro señor: los fieros señores de la Legión de Fuego." - Kel'Thuzad
-"¿Qué es la Legión?" - Arthas
-"Es un enorme ejército demoníaco que ha consumido innumerables mundos más allá del tuyo. Ahora viene a convertir este mundo en llamas. Nuestro señor fue creado para allanar el camino para su llegada. Los Señores del terror fueron enviados para asegurarse de que él tenía éxito." - Kel'Thuzad
-"Así pues la plaga de Lordaeron, las ciudadelas de Northrend, el asesinato de los elfos... ¿Todo era para preparar una enorme invasión demoníaca?" - Arthas
-"Sí. Con el tiempo... te darás cuenta de que toda nuestra historia ha sido formada por el conflicto que llega. Ahora ven. Tenemos mucho trabajo que hacer." - Kel'Thuzad

Capítulo Seis
¡También Blackrock and Roll!
A la mañana siguiente, en las afueras de la aldea del clan Blackrock...

-"¿No sería hora de que me hablaras de la segunda parte del plan, Lich?" - Kel'Thuzad
-"Ciertamente. La primera fase del plan del Rey Lich era fraguar el Azote, que erradicaría todos los grupos que podrían resistirse a la llegada de la Legión." - Kel'Thuzad
-"Como las fuerzas de Lordaeron... Y los Altos Elfos." - Arthas
-"Exactamente. La segunda fase es invocar al Señor Demonio que iniciará la invasión." - Kel'Thuzad
-"¿A dónde vamos ahora entonces?" - Arthas
-"Cerca de aquí hay un campamento de orcos Blackrock. Mantienen en funcionamiento una Puerta Demoníaca. Tengo que utilizar esa puerta para comunicarme con el Señor Demonio y recibir sus instrucciones." - Kel'Thuzad

Arthas y sus muertos vivientes destruyen los campamentos orcos y consiguen llegar hasta la Puerta Demoníaca.
-"¡Yo os invoco, Archimonde! ¡Vuestro humilde siervo solicita una audiencia!" - Kel'Thuzad
-"Me has llamado, insignificante Lich... Y yo he venido. Eres Kel'Thuzad, ¿no es así?" - Archimonde
-"Sí, Magnífico. Yo os he convocado." - Kel'Thuzad
-"Muy bien, entonces. Tienes que encontrar un libro muy especial: el último libro de conjuros de Medivh, el Último Guardián. Sólo sus encantamientos son lo suficientemente poderosos para llevarme a tu mundo." - Archimonde
-"¿Dónde deberíamos buscarlo, Magnífico?" - Kel'Thuzad
-"Busca en la ciudad mortal de Dalaran. Es ahí donde se guarda el libro. Dentro de tres días, a la hora del crepúsculo, empezarás la ceremonia." - Archimonde

Archimonde















Capítulo siete
El asedio de Dalaran
A la mañana siguiente, en las puertas de Dalaran...

-"¡Magos de Kirin Tor! Yo soy Arthas, primer Caballero de la Muerte del Rey Lich! ¡Exijo que abráis vuestras puertas y os rindáis a la cólera del Azote!" - Arthas
-"Saludos, Príncipe Arthas. ¿Cómo está vuestro noble padre?" - Antonidas
-"Lord Antonidas... No hay necesidad de ser sarcástico." - Arthas
-"Nos hemos preparado para tu llegada, Arthas. Mis hermanos y yo hemos erigido auras que destruirán a cualquier muerto viviente que intente atravesarlas." - Antonidas
-"Vuestra insignificante magia no me detendrá, Antonidas." - Arthas
-"Haz retroceder a tus tropas o nos veremos obligados a utilizar todos nuestros poderes contra vosotros. Tú eliges... Caballero de la Muerte." - Antonidas
-"Siento que hay tres magos diferentes manteniendo estas auras. Si los encuentras y los matas, las auras desaparecerán." - Kel'Thuzad

Arthas y Kel'Thuzad acaban con los magos y llegan hasta Antonidas.
-"Tan solo mirarte me duele, Arthas." - Antonidas
-"Estaré encantado de poner fin a tu tormento, viejo. Te dije que tus magias no podrían detenerme." - Arthas
Arthas mata a Antonidas.
-"El libro de conjuros es todo tuyo, Lich. Cojámoslo y salgamos de aquí antes de que los magos se preparen para el ataque final." - Arthas
-"Perfecto. Empezaré a invocar a Lord Archimonde a la puesta del sol." - Kel'Thuzad

Capítulo ocho
Bajo el ardiente cielo
Una hora más tarde, en un monte desde el que se ve Dalaran...

-"El círculo de poder se ha preparado siguiendo tus instrucciones, Lich. ¿Estás listo para empezar la invocación?" - Arthas
-"Casi. He estado estudiando el libro de conjuros de Medivh. Sus conocimientos sobre los demonios son asombrosos. Sospecho que era mucho más poderoso de lo que jamás sospechó nadie." - Kel'Thuzad
-"No lo suficiente para escapar a la muerte, eso seguro. Diremos sólo que nosotros acabaremos hoy el trabajo que él empezó. ¡Que empiece la invocación!" - Tichondrius

Las tropas enemigas no consiguen traspasar las defensas de los muertos vivientes y Kel'Thuzad por fin termina la invocación.
-¡Venid a nosotros, Lord Archimonde! ¡Venid a este mundo y dejad que disfrutemos de vuestro poder!" - Kel'Thuzad
-"¡Temblad, mortales... y desesperaos! ¡Este mundo ha llegado a su fin! Has hecho bien, pequeño Lich. Mi plan ha salido a la perfección." - Archimonde
-"Lord Archimonde, ya se han hecho todos los preparativos." - Tichondrius
-"Muy bien, Tichondrius. Dado que el Rey Lich ya no me sirve, a partir de ahora los Señores del terror estaréis al mando del Azote." - Archimonde
-"Como deseéis, Lord Archimonde." - Tichondrius
-"En breve ordenaré que dé comienzo la invasión. Pero antes, convertiré a esos miserables magos en un ejemplo... sumiendo su ciudad en las cenizas de la historia." - Archimonde
-"¡No puede estar hablando en serio! ¿Qué nos ocurrirá a nosotros ahora?" - Arthas
-"Sé paciente, joven Caballero de la Muerte. El Rey Lich también predijo esto. Quizás aún tengas un papel que desempeñar en este gran plan." - Kel'Thuzad

La destrucción de Dalaran
Archimonde dibuja unos símbolos en la arena mientras recita unas palabras en una lengua desconocida. A lo lejos se observa la ciudad de Dalaran. Archimonde sitúa su mano en el centro de los símbolos. Acto seguido agarra la arena y levanta su puño. Entonces, una copia en miniatura de la ciudad de Dalaran hecha de arena, surge como si nada de los símbolos del suelo. Archimonde se acerca y destroza una torre de la pequeña ciudad de arena. De repente, se ve cómo, a lo lejos, en la Dalaran real, una torre cae hecha añicos. Después de esto, Archimonde destruye por completo la copia de arena, mientras de fondo se oye cómo se desmoronan todos los cimientos de la ciudad.


sábado, 6 de septiembre de 2014

Warcraft III - Campaña de los Humanos

El Azote de Lordaeron

La Advertencia
Un cuervo cruza montañas nevadas y un cañón desértico, y llega hasta un enorme castillo junto a un lago. Allí, un grupo de sabios discuten intensamente.
-"Nos han informado de que los orcos se están reagrupando."
-"Los recientes ataques contra los campos de internamiento son suficiente evidencia."
-"Estoy de acuerdo, la Horda está avanzando."
-"¡Eso es absurdo! Mi nación no se quedará de brazos cruzados mientras la Horda se acerca."
-"Los orcos no son nuestra principal preocupación. ¿Cuántas veces debo repetirlo? Rey Terenas, debes tener en cuenta mi advertencia. Esta plaga que ha arrasado las tierras del norte podría crecer nefastamente."
-"¿Plaga? Tus brujos están paranoicos."
El rey se fija en el cuervo, que se posa en medio de la sala.
-"Tengamos en cuenta todo esto. Incluso si esta plaga no supone una amenaza para nosotros."
-"¿Qué propones que hagamos?"
-"Es simple, como he dicho, los Kirin Tor están preparados para poner poner a los aldeanos bajo estricta cuarentena."
-"No ordenaré la cuarentena sin tener pruebas de vuestras palabras, embajador. El pueblo de Lordaeron ya ha sufrido mucho como para convertirse en prisioneros en sus propias tierras." - Rey Terenas
El cuervo se rodea de un humo verde y se transforma en humano.
-"Sin embargo, son prisioneros, buen rey." - el Profeta
-"¿Qué significa esto? ¿Quién está...?" - Rey Terenas
-"La humanidad está en peligro. Las mareas de la oscuridad han vuelto, y el mundo espera el comienzo de la guerra." - el Profeta
-"Ya he tenido suficiente. ¡Guardias, llevaos a este loco!"
-"¡Escúchame! La única esperanza para tu gente es ir hacia el oeste, a las tierras olvidadas de Kalimdor." - el Profeta
-"¿Al oeste? ¿Estás loco?"
-"Espere embajador. No sé quién eres, ni en qué crees. Pero este no es buen momento para profecías absurdas. Nuestras tierras están siendo acosadas, pero seremos nosotros quienes decidamos cómo proteger a nuestro pueblo, no tú. Ahora lárgate." - Rey Terenas
-"Le fallé a la humanidad una vez, y no volveré a hacerlo. Si tú no puedes ayudarme, encontraré a otro que lo haga." - el Profeta se da la vuelta y sale por la puerta. -"Ya han sido advertidos, su destino está en sus manos."

Rey Terenas















Capítulo Uno
La defensa de Strahnbrad
Los recientes levantamientos orcos en el sur de Lordaeron han forzado a la Alianza a tomar medidas decisivas. Para contener la amenaza orca, el Rey Terenas ha enviado a dos de los mejores paladines del reino para que acaben con los orcos de una vez por todas: su hijo, el Príncipe Arthas y el legendario Uther the Lightbringer.

-"Bienvenido, Príncipe Arthas. Mis hombres y yo nos sentimos honrados con tu presencia." - Uther the Lightbringer
-"Deja las formalidades, Uther, todavía no soy rey. Me alegro de verte." - Arthas
-"Yo también, muchacho. Me alegro de que el Rey Terenas te haya enviado a ti para ayudarme." - Uther the Lightbringer
-"Mi padre todavía espera que se me contagien tu paciencia y experiencia." - Arthas
-"Un padre tiene derecho a soñar, ¿no crees?" - Uther the Lightbringer
-"Aquí es donde hemos tomado posiciones. Nuestros exploradores han confirmado que hay un campamento orco escondido el algún lugar al otro lado de la montaña." - Arthas
-"Tal y como sospechaba..." - Uther the Lightbringer
-"Hay algo peor. Están preparándose para atacar la aldea de Strahnbrad. Por lo que sabemos, la aldea está totalmente indefensa." - Arthas
-"Tengo que encargarme del ataque a la base orca de inmediato. ¿Puedes ocuparte tú solo de defender Strahnbrad?" - Uther the Lightbringer
-"Por supuesto, Uther. No te preocupes por mí." - Arthas
-"Bien. Ve a buscarme al campamento orco una vez hayas salvado la aldea. Ten cuidado, Arthas." - Uther the Lightbringer

Arthas
Uther the Lightbringer















Arthas y sus hombres llegan a Strahnbrad donde ven a los orcos destruyendo el poblado y haciendo rehenes,
-"¡Llevaos a esos desgraciados con todos los demás!" - Señor de los esclavos
-"¡Sacadlos de aquí!" - grunt

Arthas derrota al señor de los esclavos, pero los orcos han huido con los rehenes.

-"¡Bendito seas, Príncipe Arthas!" - Sylvia
-"¿Pero qué les pasará a los que se han llevado?" - Daniel
-"No te preocupes, hijo. Los encontraremos y los traeremos a casa sanos y salvos." - Arthas
-"¡Príncipe Arthas, Lord Uther os necesita en el campamento orco inmediatamente!" - Caballero
-"Aquí es imposible aburrirse. ¡Pongámonos en marcha!" - Arthas

Capítulo dos
Blackrock and Roll
Veinte minutos más tarde, en el campamento de Uther, cerca de la aldea del clan Blackrock...

-"Llegas en el momento justo, muchacho. He enviado a dos de mis mejores caballeros a parlamentar con el líder orco. No deberían tardar en volver." - Uther the Lightbringer
Se acercan dos caballos sin jinete.
-"¡Maldición! Estos orcos no se rendirán jamás." - Uther the Lightbringer
-"¡Entonces entremos y destruyamos a esas bestias!" - Arthas
-"Recuerdas, Arthas, que somos Paladines. La venganza no puede formar parte de nuestros deberes. Si dejamos que nuestras pasiones nos conviertan en seres sedientos de sangre, seremos tan viles como los orcos." - Uther the Lightbringer
-"Sí, Uther." - Arthas
-"Veamos, si te sientes con fuerzas, quiero que dirijas tú el ataque." - Uther the Lightbringer
-"¿Yo? Bueno... ¡Por supuesto!" - Arthas
-"Yo me quedaré aquí y me aseguraré de que ninguna de esas bestias repugnantes amenace el campamento." - Uther the Lightbringer
-"No te fallaré." - Arthas
-"Sé que no lo harás, muchacho." - Uther the Lightbringer

Un orco se acerca al campamento y se pone a hablar con Uther.
-"¡Estúpido paladín! Los Brujos del clan de los Blackrock han hablado! ¡Dentro de poco lloverán demonios del cielo y este maldito mundo arderá!" - Maestro del clan Blackrock
-"No me vengas con monsergas. ¡Los orcos no aprendéis jamás!" - Uther the Lightbringer
Uther golpea al orco, pero éste desaparece.
-"Era sólo un reflejo del espejo. Maldición ¿qué estarán tramando estos bellacos?" - Uther the Lightbringer
Mientras, en el campamento orco.
-"¡La hora del juicio final se acerca! ¡Que este mísero sacrificio aplaque a nuestros demoníacos señores!" - Maestro de las espadas
-"¡Malditos bastardos! No os saldréis nunca con..." - Soldado raso desafortunado
El orco acaba con la vida del soldado y los otros rehenes.

Arthas llega al campamento orco y lo destruye.
-"Bien hecho, muchacho. Ha sido una gran victoria." - Uther the Lightbringer
-"No lo sé, Uther. Los orcos estaban sacrificando a los aldeanos... Creo que estaban intentando convocar a los demonios." - Arthas
-"Ten fe, muchacho. Estos orcos se aferran a tradiciones antiguas. Derrotamos a sus demonios hace mucho tiempo. Vayámonos a casa. Ha sido un día agotador." - Uther the Lightbringer

El encuentro de Jaina
Dos semanas después, en los Jardines de Violetas de Dalaran...

-"¡Tienes que ser más sabio que el rey! ¡El final se acerca!" - el Profeta
-"Ya te lo he dicho, ¡no me interesan estas tonterías!" - Antonidas
-"Entonces estoy perdiendo el tiempo." - el Profeta se transforma en cuervo y se va volando.
-"Ahora puedes mostrarte, Jaina. Se ha ido." - Antonidas
-"Siento haber estado escuchando a escondidas, Señor, pero..." - Jaina Proudmoore
-"Precisamente he aprendido a contar con tu naturaleza curiosa, niña. Ese loco insensato está convencido de que el mundo está a punto de acabarse." - Antonidas
-"He oído rumores sobre una plaga que se extiende por las tierras del norte. ¿Realmente piensas que la plaga es de naturaleza mágica?" - Jaina Proudmoore
-"Es muy probable. Por eso necesito que vayas allí e investigues el asunto. He dispuesto que te ayude un enviado especial." - Antonidas
-"Sí, Señor. Haré todo lo que pueda." - Jaina Proudmoore
-"Sé que lo harás, niña. Hasta la vista." - Antonidas

Antonidas

Jaina Proudmoore















Capítulo tres
Los estragos de la Plaga
Tres días después, en Alterac, Arthas y sus hombres esperan cerca de una encrucijada en la Carretera del Rey.

-"Príncipe Arthas, llevamos horas esperando. ¿Seguro que su amiga va a venir?" - Capitán
-"Estoy seguro. Jaina suele llegar con algo de retraso." - Arthas
A lo lejos ven a Jaina siendo ataca por unos ogros.
-"¡Debemos ayudarla!" - Capitán
-"Deja tranquila tu espada, Capitán. Sabe cuidarse solita." - Arthas
Jaina los derrota y se acerca a Arthas.
-"Caballeros, os presento a la señorita Jaina Proudmoore, una agente especial del Kirin Tor y una de las hechiceras de mayor talento de la tierra. Parece que no has perdido tu toque. Me alegro de volver a verte, Jaina" - Arthas
-"Yo también, Arthas. Hace tiempo que no me escolta ningún príncipe a ninguna parte." - Jaina Proudmoore
-"Sí, así es. Bueno, supongo que habrá que ponerse en camino." - Arthas
-"Nuestras fuentes creen que la plaga tuvo su origen en una región situada al norte. Deberíamos inspeccionar las aldeas de la Carretera del Rey." - Jaina Proudmoore

Al avanzar se encuentran con muertos vivientes y con un granero infectado.
-"Es como si la tierra que rodea ese granero estuviera... muriendo." - Jaina Proudmoore
-"¿La plaga podría contagiarse al grano?" - Arthas
-"Esperemos que no. Esos embalajes llevan el sello de Andorhal, el centro de distribución de los condados del norte. Si este grano puede extender la plaga, no habrá manera de saber cuántos pueblos pueden resultar infectados." - Jaina Proudmoore

-"¡Hemos sido descubiertos, hermanos! ¡Escapad y continuad la operación! Siento no tener tiempo para charlar un rato, el deber me llama..." - Kel'Thuzad
-"Esa criatura parece estar hecha de cuerpos diferentes." - Jaina Proudmoore
-"Mejor la estudiamos después de haberla matado, ¿te parece?" - Arthas

Abominación
Kel'Thuzad










Matan a la Abominación y destruyen el granero que estaba detrás.
-"¿Qué era eso? ¿Y quién era el mago vestido de negro?" - Arthas
-"Creo que el hombre vestido de negro era un Nigromante. Es evidente que él y sus lacayos son los responsables de esta plaga." - Jaina Proudmoore
-"Bueno, estoy casi seguro de que en Andorhal lo encontraremos a él y las respuestas que buscamos." - Arthas

Capítulo cuatro
El Culto de los Malditos
Al día siguiente, en las afueras de Andorhal...

-"¡Mira! ¡Son los sectarios que estaban con el Nigromante! ¿Qué le están haciendo a la mina?" - Jaina Proudmoore
-"¡Será mejor no esperar a averiguarlo! ¡Al ataque!" - Arthas
-"¡Malditos sean esos intrusos! ¡No deben interferir con el plan del Señor!" - acólito
-"Establezcamos aquí el campamento base. Con todos esos sectarios rondando por los alrededores, preferiría no adentrarme allí sin refuerzos." - Arthas
-"No podría estar más de acuerdo contigo." - Jaina Proudmoore

Arthas y Jaina llegan hasta Andorhal, donde se encuentran a Kel'Thuzad.
-"Hola de nuevo, chicos. Soy Kel'Thuzad y he venido a transmitiros una advertencia: dejad las cosas como están. Vuestra curiosidad os llevará a la muerte." - Kel'Thuzad
-"¿Eres tú el responsable de esta plaga, Nigromante? ¿Es obra tuya este culto?" - Arthas
-"Sí, ordené al Culto de los Malditos que distribuyeran el grano contaminado con la plaga. Pero no es sólo mérito mío..." - Kel'Thuzad
-"¿Qué quieres decir?" - Jaina Proudmoore
-"Yo sirvo al Señor del terror, Mal'Ganis. Él dirige el Azote que purificará esta tierra y establecerá en ella un paraíso de eterna oscuridad." - Kel'Thuzad
-"¿Y qué se supone que tiene que limpiar ese Azote exactamente?" - Arthas
-"Pues los seres vivos, obviamente. Su plan ya está en marcha. Buscadlo en Stratholme si necesitas más pruebas." - Kel'Thuzad

Arthas y Jaina consiguen derrotar a Kel'Thuzad.
-"Inocente, insensato... Mi muerte no cambiará nada... a largo plazo. Porque ahora... Empieza el devastador azote de esta tierra..." - Kel'Thuzad

Capítulo cinco
La marcha del Azote
A la madrugada siguiente, Arthas y Jaina se acercan a la aldea de Hearthglen.

-"¡Hearthglen! ¡Por fin! ¡No me vendría mal descansar un poco!" - Jaina Proudmoore
-"Parece que se están preparando para una batalla..." - Arthas
-"¡Príncipe Arthas! ¡Esta noche ha aparecido un gran ejército de muertos vivientes guerreros y ha atacado las aldeas al azar! ¡Ahora viene hacia aquí!" - soldado raso
-"Maldición. Jaina, yo me quedaré a proteger la aldea. Tú ve todo lo rápido que puedas a contarle a Lord Uther lo que ha ocurrido." - Arthas
-"Pero..." - Jaina Proudmoore
-"¡Ve, Jaina! ¡Cada segundo es vital!" - Arthas
Jaina se marcha.
-"Espera... ¿Qué contenían esos embalajes?" - Arthas
-"Sólo un envío de grano de Andorhal. No hay de qué preocuparse, milord, ya se ha repartido entre los habitantes." - soldado raso
-"Oh no... La plaga no tenía como objetivo matar a mi gente... Sino convertirla... ¡En muertos vivientes! ¡Defendeos!" - Arthas
Los aldeanos se transforman en muertos vivientes y Arthas acaba con ellos.

El ejército de muertos vivientes ha entrado en la ciudad y la están arrasando.
-"Que la luz me dé fuerza." - Arthas
-"¡Por Lordaeron! ¡Por el Rey!" - Uther the Lightbringer
-"Uther, no podías llegar en mejor momento." - Arthas
-"No lo celebres todavía, hijo... ¡Todavía falta mucho para que esta batalla termine!" - Uther the Lightbringer
Consiguen derrotar a los muertos vivientes.
-"Me sorprende que hayas mantenido las cosas en pie tanto tiempo, muchacho. Si yo no hubiera llegado justo en ese momento..." - Uther the Lightbringer
-"¡Mira, he hecho lo que he podido, Uther! ¡Si hubiera tenido una legión de caballeros cabalgando a mis espaldas, habría..." - Arthas
-"No es el momento de dejarse llevar por el orgullo. Lo que hemos afrontado aquí era sólo el principio. Las filas de los muertos vivientes se refuerzan cada vez que uno de nuestros guerreros cae en combate..." - Uther the Lightbringer
-"¡Entonces deberíamos atacar a su líder! ¡Iré a Stratholme y mataré a Mal'Ganis con mis propias manos si es necesario!" - Arthas
-"Tranquilo, muchacho. Por muy valiente que seas, no puedes aspirar a derrotar tú solo a un hombre que manda a los muertos." - Uther the Lightbringer
-"En ese caso, eres libre de seguirme, Uther. Yo voy... Contigo o sin ti." - Arthas

El Príncipe y el Profeta
Esa misma tarde, en la carretera de Stratholme...

-"Saludos, joven Príncipe. Tenemos que hablar." - el Profeta
-"No tengo tiempo para eso." - Arthas
-"Escúchame, chico: ¡esta tierra está perdida! La sombra ya ha caído y nada de lo que hagas puede cambiarlo. Si quieres salvar de verdad a tu pueblo, guíales hasta el otro lado del mar, hacia el oeste..." - el Profeta
-"¿Huir? ¡Mi sitio está aquí y mi único objetivo es defender a mi pueblo!" - Arthas
-"Veo que ya has tomado tu decisión. Sólo recuerda que cuanto más te esfuerces en acabar con tus enemigos, más rápido pondrás a tu gente en sus manos." - el Profeta se convierte en cuervo y se va.
Entonces aparece Jaina.
-"Siento haberme ocultado, Arthas. Sólo quería..." - Jaina Proudmoore
-"No lo digas..." - Arthas
-"He percibido un enorme poder en él, Arthas. Quizás tenga razón. Quizás sí sepa lo que ocurrirá." - Jaina Proudmoore
-"Nada de lo que diga me hará abandonar mi patria, Jaina. No me importa si ese loco ha visto el futuro. Vamos." - Arthas

Capítulo Seis
La matanza
A la madrugada siguiente, en las afueras de Stratholme.

-"Me alegro de que hayas podido venir, Uther." - Arthas
-"Controla tu tono cuando te dirijas a mí, chico. Serás el Príncipe, ¡pero yo todavía soy tu superior como Paladín!" - Uther the Lightbringer
-"Como si pudiera olvidarlo. Escucha, Uther, hay algo que debes saber sobre la plaga... Oh no... Hemos llegado tarde, ¡toda esta gente ha sido ya infectada! Puede que ahora parezcan normales, ¡pero que se transformen en muertos vivientes es sólo cuestión de tiempo!" - Arthas
-"¿Qué?" - Uther the Lightbringer
-"Hay que purgar toda la ciudad." - Arthas
-"¿Cómo puedes siquiera pensarlo? Tiene que haber otra opción." - Uther the Lightbringer
-"¡Maldición, Uther! Como tu futuro rey, ¡te ordeno que purgues esta ciudad!" - Arthas
-"Todavía no eres mi rey, chico. Y tampoco obedecería esa orden si lo fueras." - Uther the Lightbringer
-"¿Tengo que considerarlo como un acto de traición?" - Arthas
-"¿Traición? ¿Has perdido el juicio, Arthas?" - Uther the Lightbringer
-"¿Tú crees? Lord Uther, en virtud de mi derecho de sucesión y de la soberanía de mi corona, os relevo del mando y suspendo del servicio a vuestros Paladines." - Arthas
-"Arthas, sencillamente no puedes..." - Jaina Proudmoore
-"¡Ya está hecho! Aquellos de vosotros que todavía queráis salvar esta tierra, ¡seguidme! Los demás, ¡fuera de mi vista!" - Arthas
-"Acabas de sobrepasar un límite terrible, Arthas..." - Uther the Lightbringer
-"¿Jaina?" - Arthas
-"Lo siento, Arthas... No quiero presenciar lo que vas a hacer." - Jaina Proudmoore dice mientras también se marcha.

-"Te he estado esperando, joven Príncipe. Soy Mal'Ganis. Como puedes ver, ahora tu pueblo es mío. Y ahora convertiré esta ciudad, casa por casa, hasta que la llama de la vida se haya apagado para siempre." - Mal'Ganis
-"¡No te lo permitiré, Mal'Ganis! ¡Prefiero que estas gentes mueran a mis manos a que sean tus esclavos en la muerte!" - Arthas

Mal'Ganis















Una vez que Arthas ha matado a todos los ciudadanos infectados de Stratholme se dirige a enfrentarse con Mal'Ganis.
-"Vamos a acabar con esto ahora mismo, Mal'Ganis... Sólo tú y yo." - Arthas
-"Bonitas palabras. Por desgracia para ti, no se acabará aquí. Tu viaje apenas acaba de empezar, joven Príncipe. Reúne tus fuerzas y ve a mi encuentro en la tierra ártica de Northrend. En ese lugar saldaremos cuentas. Y en ese lugar te será revelado tu verdadero destino." - Mal'Ganis
-"¡Maldito seas, Mal'Ganis! ¡Te perseguiré hasta los confines de la tierra si es necesario! ¿¡Me oyes!? ¡Hasta los confines de la tierra!" - Arthas

Rumbos divergentes
Tres días después, entre las ruinas de Stratholme...

-"Tanta muerte... No puedo creer que Arthas haya podido hacer esto..." - Jaina Proudmoore
-"¡Jaina! ¡Jaina Proudmoore!" - Uther the Lightbringer
-"¿Lord Uther?" - Jaina Proudmoore
-"Ah, Jaina, pensé que podría encontrarte aquí. ¿A dónde ha ido, niña? ¿A dónde ha llevado Arthas a su ejército?" - Uther the Lightbringer
-"Vino a mí antes de partir. Le rogué que no fuera... ¡Le dije que parecía una trampa!" - Jaina Proudmoore
-"¡¿A dónde?!" - Uther the Lightbringer
-"Northrend... Ha ido a Northrend para dar caza a Mal'Ganis." - Jaina Proudmoore
-"¡Maldito sea! Tengo que informar al Rey Terenas. No seas muy dura contigo misma, niña. No has tenido nada que ver con esta... carnicería." - Uther the Lightbringer
Uther se va y entonces el Profeta se acerca volando hacia Jaina.
-"Los muertos de esta tierra permanecerán inmóviles por el momento... pero no te dejes engañar. Tu joven Príncipe sólo encontrará la muerte en el frío norte." - el Profeta
-"Tú... ¡Arthas está haciendo lo que cree justo!" - Jaina Proudmoore
-"Por encomiable que eso sea, sus pasiones serán su perdición. Ahora te toca a ti, joven hechicera. Tú tienes que llevar a tu gente al oeste, a las antiguas tierras de Kalimdor. Sólo ahí puedes combatir la sombra... y salvar este mundo de la llama." - el Profeta

Capítulo siete
Las costas de Northrend
Un mes más tarde, en la costa helada de Daggercap Bay...

-"Esta tierra está abandonada de la mano de la Luz, ¿verdad? ¡Apenas se ve el sol!" - Capitán
-"Capitán, ¿están aquí todas mis fuerzas?" - Arthas
-"Casi. Sólo hay unos pocos barcos que..." - Capitán
-"Muy bien. Nuestra prioridad es establecer un campamento de base con defensas adecuadas. No podemos saber qué nos aguarda allí fuera, en las sombras." - Arthas

-"Ah, ¡una mina de oro! Estableceremos aquí nuestra base." - Arthas
De repente alguien ataca al grupo desde la lejanía.
-"¡Nos atacan! ¡A cubierto!" - Arthas
-¡Por todos los demonios! ¡Vosotros no sois muertos vivientes! ¡Estáis todos vivos!" - Muradin Bronzebeard
-"¿Muradin? Muradin Bronzebeard, ¿eres tú?" - Arthas
-"Maldita sea, chico, ¡nunca hubiera imaginado que fueras tú el que vendría a rescatarnos!" - Muradin Bronzebeard
-"¿Rescataros? Muradin, yo ni siquiera sabía que estabais aquí." - Arthas
-"Es lo mismo, muchacho, necesito tu ayuda. Mis compañeros y yo fuimos atacados y nos separamos. Me vendría bien cualquier ayuda que pudieras darme." - Muradin Bronzebeard
-"Te daré toda la que pueda, Muradin. ¡En marcha!" - Arthas

Muradin Bronzebeard











Tras haber salvado a los compañeros de Muradin y haber destruido el campamento enemigo.
 -"Muy bien, Muradin ¿me dices ahora qué estabais haciendo aquí?" - Arthas
-"Verás, muchacho, hay una antigua Puerta en algún lugar de este páramo helado. Se supone que te lleva a una cámara oculta en la que yace una espada rúnica llamada Frostmourne. Vinimos a recuperar la Frostmourne... Pero cuanto más cerca estábamos de encontrar la Puerta, más muertos vivientes encontrábamos." - Muradin Bronzebeard
-"Príncipe Arthas, no hemos encontrado rastro alguno de Mal'Ganis." - Capitán
-"No importa. No puede esconderse de mí para siempre. Capitán, quiero que establezcáis la base principal en este emplazamiento." - Arthas
-"Sí, milord." - Capitán

Capítulo ocho
Desacuerdo
A la madrugada siguiente, en el nuevo campamento base de Arthas...

Un dirigible se acerca volando y de él sale un mensajero.
-"Lo lamento, emisario, pero el Príncipe está cumpliendo una misión. ¿Qué os trae a este lugar tan desolado?" - Capitán
-"Por decreto real, soldados, debéis regresar a Lordaeron de forma inmediata. Lord Uther ha convencido al Rey de que retire esta expedición." - Mensajero
-"¿Recogemos los bártulos y nos vamos? ¿Así de simple?" - Capitán
-"Exacto. Mis hombres me han informado de que los muertos vivientes han tomado las carreteras de aquí a la costa. Tendréis que encontrar una ruta alternativa para regresar a vuestras naves." - Mensajero
-"¡Al infierno con los muertos vivientes! ¡Soldados, nos abriremos camino a través de los bosques!" - Capitán
Llegan Arthas y Muradin al campamento.
-"Capitán, ¿por qué los guardias no están en sus puestos?" - Arthas
-"Veréis, milord... Vuestro padre ha hecho retirar nuestras tropas por petición de Lord Uther." - Capitán
-"¿Uther ha hecho retirar mis tropas? ¡Maldición! Si mis guerreros me abandonan nunca conseguiré derrotar a Mal'Ganis. ¡Hay que quemar las naves antes de que los hombres lleguen a la costa!" - Arthas
-"¿No es un poco excesivo, muchacho?" - Muradin Bronzebeard
-"¡Quemarlas hasta reducirlas a cenizas! ¡Nadie se irá a casa hasta que hayamos hecho nuestro trabajo!" - Arthas

Arthas se hace con un ejército de mercenarios y destruye los barcos.
-"¿Príncipe Arthas?" - Capitán
-"Eh... ¡Rápido, soldados! ¡Estas criaturas sanguinarias han quemado las naves y os han robado el medio de regresar a casa! ¡Acabad con ellas en nombre de Lordaeron!" - Arthas
-"¡Malditas bestias!" - soldado raso
-"¡Acabemos con todas!" - caballero
Los soldados masacran a los mercenarios.
-"Nuestras naves están destruidas... ¿Qué hacemos ahora?" - soldado raso
-"¡Escuchadme todos! ¡sólo hay un camino para volver a casa y se llama victoria! En esta tierra lucharemos o caeremos juntos. Ahora, ¡volved a la base y a vuestros puestos!" - Arthas

Capítulo nueve
Frostmourne
Al día siguiente, en el campamento base de Arthas...

-"Has mentido a tus hombres y traicionado a los mercenarios que habían luchado por ti. ¿Qué te está ocurriendo, Arthas? ¿Sólo te importa la venganza?" - Muradin Bronzebeard
-"Déjame en paz, Muradin. No has visto lo que Mal'Ganis le ha hecho a mi patria." - Arthas
-"El Señor Oscuro dijo que vendrías. Aquí acaba tu viaje, chico. Atrapado y congelado en el techo del mundo, donde sólo la muerte puede cantar la historia de tu perdición." - Mal'Ganis
-"Esto no tiene buena pinta. Estamos completamente rodeados." - Muradin Bronzebeard
-"Todavía nos queda una posibilidad, ¡ayúdame a convocar la Frostmourne! Si es tan potente como dijiste, ¡quizás incline la balanza a nuestro favor!" - Arthas
-"Tengo un mal presentimiento, muchacho. Pero prometí que te ayudaría hasta el final." - Muradin Bronzebeard
-"Capitán, te dejo para que organices la defensa. En marcha." - Arthas

-"He aquí nuestra salvación, Muradin: Frostmourne." - Arthas
-"Espera, muchacho, en el altar hay una inscripción. Es una advertencia. Dice: "Quienquiera que tome esta hoja, empuñará un poder eterno. Tal y como la hoja desgarra la carne, así el poder marcará el espíritu." Oh, tendría que haberlo sabido. La espada está maldita... ¡Vámonos de aquí!" - Muradin Bronzebeard
-"Yo estaría encantado de cargar con cualquier maldición para salvar a mi patria." - Arthas
-"Déjalo estar, Arthas. Olvida este asunto y lleva a tus hombres a casa..." - Muradin Bronzebeard
-"¡Al infierno mis hombres! Nada me impedirá cumplir mi venganza, viejo amigo. Ni siquiera tú. Ahora... Os invoco, espíritus de este lugar... Daré cualquier cosa y pagaré cualquier precio... Si me ayudáis a salvar a mi pueblo." - Arthas
Entonces el hielo que cubre la espada se rompe, y un trozo sale disparado y mata a Muradin. Arthas coge la espada y vuelve al campamento.
-"Príncipe Arthas! ¿Dónde está Muradin? ¡No podremos resistir mucho tiempo!" - Capitán
-"Muradin está muerto. Pero consuélate, Capitán, ¡el enemigo no resistirá mucho contra el poder de Frostmourne!" - Arthas

Frostmourne















-"Así que te has hecho con Frostmourne a costa de las vidas de tus compañeros, tal y como predijo el Señor Oscuro. Eres más fuerte de lo que pensaba..." - Mal'Ganis
-"Estás malgastando tu aliento, Mal'Ganis. Ahora escucho únicamente la voz de Frostmourne." - Arthas
-"Oyes la voz del Señor Oscuro. Te susurra a través de la espada que empuñas. ¿Qué dice, joven humano? ¿Qué te está diciendo ahora el Señor Oscuro de los Muertos?" - Mal'Ganis
-"Me dice que ha llegado la hora de mi venganza." - Arthas
-"¿Qué? No querrá decir que..." - Mal'Ganis
Arthas acaba con Mal'Ganis.
-"Se acabó." - Arthas
Arthas se marcha y se pierde entre la espesura de la nieve...

Después de vengarse de Mal'Ganis, el Príncipe Arthas se adentró en los desiertos helados de Northrend. Atormentado por la voz enloquecedora de Frostmourne. Arthas perdió los últimos vestigios de su razón. Ahora, guiado por la oscura voluntad de la espada, Arthas planea volver a casa, a Lordaeron, y reclamar su justa recompensa...

La traición de Arthas
Arthas ha llegado a Lordaeron, y su pueblo le recibe con alegría. Entra en la sala del trono, donde espera su padre. Arthas apoya a Frostmourne en el suelo y se arrodilla ante su padre.
-"Ah, hijo mío. Sabía..." - Rey Terenas
-"Tú no tienes que sacrificarte más por tu pueblo. No necesitas seguir llevando el peso de la corona. Me he encargado de todo." - Arthas
Entonces Arthas se vuelve a poner de pie y se acerca a su padre.
-"¿Qué es esto? ¿Qué estás haciendo hijo mío?" - Rey Terenas
-"Destronándote, padre. Deja que se cierren tus ojos... Ahora que los míos se han abierto." - Arthas
Arthas le clava la espada a su padre, terminando así con su vida. La corona ensangrentada del Rey Terenas cae rodando por el suelo.
-"Este reino debe caer, y de sus cenizas resurgirá una nueva orden que hará temblar los mismos cimientos del mundo." - Arthas


jueves, 4 de septiembre de 2014

Warcraft III - Prólogo

La Profecía
"Nunca prestamos atención a las antiguas profecías." Un orco y un humano luchan. "Como idiotas, nos odiábamos igual que antaño. Y combatimos como habíamos hecho durante siglos."  De repente detienen su pelea para observar cómo del cielo comienzan a caer meteoritos. "Hasta el día que llovió fuego del cielo y el nuevo enemigo cayó sobre nosotros." De uno que cayó al lado suya surge un infernal. "Ahora estamos al filo de la destrucción ya que el reino del caos, por fin ha llegado." Después se ven las manos del orco y el humano, flotando en un charco de sangre.

Infernal
Orco













El Éxodo de la Horda

La visión de Thrall
"Tu tiempo se ha terminado, hijo de Durotan. El viento trae los gritos de la guerra. Los restos del pasado marcan la tierra; que es asediada una vez más por conflictos." Un cuervo picotea la tierra de un descampado, mientras un ejército de orcos se abre paso. "Los héroes se alzan para desafiar al destino y llevar a sus hermanos a la guerra." Al otro extremo, un ejército de humanos también avanza. "Mientras los ejércitos mortales van ciegamente hacia su destino, la sombra ardiente viene a por vosotros."  Del cielo comienzan a llover meteoritos mientras los dos bandos se acercan a su enfrentamiento.

-"Debes combatir a la Horda y llevar a tu gente hacia su destino." - dice el Profeta

Thrall se despierta de la pesadilla. "Búscame." El cuervo de su ventana sale volando.

Thrall
El Profeta















Capítulo Uno
En busca de visiones
En algún lugar de las Altiplanicies de Arathi, Thrall, el joven jefe de la Horda orca, despierta de su sueño perturbador.

-"¿Qué especie de pesadilla ha sido esa?" - Thrall
-"No ha sido una pesadilla, joven jefe. Ha sido una visión. Sígueme y te revelaré lo que te depara el futuro." - el Profeta, con forma de cuervo.
-No sé qué está ocurriendo... Pero seguiré el juego. - Thrall
Thrall sale de su tienda y sigue al cuervo.

-"Saludos, hijo de Durotan. Sabía que encontrarías el camino." - dice el Profeta volviendo a su forma humana
-"Eres tú quien aparecía en mi visión. ¿Quién eres? ¿De qué me conoces?" - Thrall
-"Conozco muchas cosas, joven jefe, de ti  y de tu pueblo. Mi identidad, en este momento no es importante. Lo que sí es importante es que reúnas a tu gente y abandones estas costas inmediatamente." - el Profeta
-"¿Abandonar? ¿Qué es todo esto, humano?" - Thrall
-"¿Humano? Eh, dejé atrás mi humanidad hace mucho tiempo. Ahora soy algo... diferente. Has de saber que he visto el futuro y también la gran sombra ardiente que viene a consumir este mundo. Tú también la sientes, ¿verdad?" - el Profeta
-"Los demonios... regresan." - Thrall
-"Sí. Y llevar a tu gente al otro lado del mar, hasta las lejanas tierras de Kalimdor, ¡es tu única posibilidad de hacerles frente!" - el Profeta
-"Pero cómo podemos..." - Thrall
-"Responderé a todas tus preguntas a su tiempo, joven jefe. Por ahora, reúne a tus guerreros y prepárate para dejar esta tierra. Volveremos a hablar. - el Profeta se convierte en cuervo y se va volando
-"Nada de esto tiene sentido... Pero los espíritus me dicen... que debo confiar en él." - Thrall

Capítulo Dos
Partidas
Tres días después, cerca de la costa de Lordaeron...

-"Han pasado tres días y ese... profeta todavía no se ha presentado. Espero no haber cometido un gran error confiando en él." - Thrall
-"Jefe, los clanes están reuniéndose como ordenasteis, pero les llevará algo de tiempo llegar hasta nosotros. - grunt
-"En ese caso hemos de preparar este campamento inmediatamente. Quiero que mis guerreros encuentren comida y alojamiento adecuados a su llegada." - Thrall
-"Sí, jefe." - grunt
-"Guerrero, ¿ha llegado alguna noticia de Grom Hellscream? Él y el clan Warsong deberían haber llegado ya." - Thrall
-"No, jefe. No hemos tenido noticias de Hellscream desde hace un tiempo." - grunt
-"Maldita sea, Grom. ¿Dónde demonios estás?" - Thrall

Entonces se acercan unos humanos.
-"¡Orcos, estáis violando la Ley de Internamiento de la Alianza! Ya hemos capturado a uno de vuestros líderes... ¡Si os rendís ahora os perdonaremos la vida!" - capitán
-"Jefe, ¡dicen que han capturado a uno de nuestros líderes! ¿No se referirán a Grom?" - grunt
-"Espero que no. Pero si han capturado a Hellscream, ¡haré que se arrepientan de haberlo hecho! ¡Lok'Tar Ogar! ¡Adelante, guerreros! ¡Hagamos retroceder a los humanos!" - Thrall

Thrall y sus orcos irrumpen en la fortaleza humana y consiguen rescatar a Grom.
-"Grom, ¿estás bien?" - Thrall
-"Estoy bien, hermanito. Por suerte, sólo han herido mi orgullo." - Grom Hellscream
-"Estupendo, porque vamos a irnos de aquí. Dejamos las tierras de los humanos para siempre." - Thrall
-"Por fin. Seguidme. Tengo una idea. Podemos servirnos de los barcos de los humanos." - Grom Hellscream
-"Perfecto. Pero tendremos que esperar al resto de..." - Thrall
-"La Horda está reunida, jefe. Sólo esperamos vuestras órdenes." - grunt
Los orcos suben a los barcos y zarpan de la costa.
-"Ve, joven Thrall. Navega hacia el oeste hasta las tierras de Kalimdor. Ahí encontrarás tu destino. Ahí es donde está asegurada la salvación de tu gente." - el Profeta

Grom Hellscream